Book PATY, Mexico

 

Juntos, en colaboración

La primera acción de este proyecto colaborativo consistió en entregar a distintas personas de mi comunidad, en México, una hoja blanca y pedirles que escribieran un verso que les gustara y que dibujaran algo, lo que quisieran, relacionado o no con el verso que recordaron. Y cuando tuvieran listo el dibujo, entonces regresaría para recogerlo y juntarlo con todos los demás en una compilación.

Entregué hojas en primer lugar a mi familia y luego a otras familias muy cercanas, tanto que nos sentimos primos y tíos por la estimación que nos tenemos, a mis amigos y al final a otros conocidos que quisieron participar con un dibujo.

Participaron ancianos, adultos, jóvenes, adolescentes y niños grandes, pequeños y especiales.

Patricia Espíritu Zavalza

PTC Universidad de Guadalajara, México

Doctorado en Patrimonio, Universidad de Jaén, España

 

Una de las alegrías de mi infancia era dibujar. Tenía a mi disposición todos los cuadernos de papel imprenta que quisiera para garabatear las ilustraciones que se me ocurrían, casi siempre a partir de los cuentos de las mil y una noches, mis favoritos, o de poemas modernistas que hablaban de mundos de fantasía.

Nunca dejé de dibujar, hasta hace unos cuantos años. Me gustan las caricaturas y los monos.

De algún modo, conjuntar la participación de mi comunidad en un libro colaborativo significa una forma especial de convivencia. Aunque cada quien ha dibujado algo por su cuenta, sin compartir con los otros el tiempo o el espacio, ver todos los dibujos juntos aúna el esfuerzo y la presencia en una intención.

II

Nos definimos porque formamos parte de una comunidad. En mi tierra, desprenderse del propio origen desarraiga el carácter y lo extravía. Somos todos juntos.

Aunque la mayoría ya somos adultos, seguimos dibujando como niños. Como lo dejamos la última vez, hace ya muchos años, décadas incluso.

Recibimos la hoja en blanco y colaboramos en un proyecto extraño. Y nos ha hecho felices encontrarnos de nuevo con los lápices de colores, aunque al principio hemos opuesto una leve resistencia: ¿pero qué quieres que te dibuje si no sé dibujar?

III

Y es que la cotidianidad de los adultos, de la mayoría, no incluye el hábito de dibujar. Ahora, entonces, se sorprenden, se repliegan, asienten poniendo condiciones, hasta que finalmente dibujan.

Algunos han dicho, cuando entregaron su hoja, que se sintieron como en un espacio terapéutico. Otros se dieron cuenta de que solo podían dibujar en la privacidad, como si fuera para ellos una oportunidad para la intimidad, para estar consigo mismos un rato.

Solo los niños dibujaron de inmediato, sin cuestionarse. Memito especialmente, pidió tres hojas, una tras otra.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s